¿Qué son los alimentos orgánicos?

Agricultura Regenerativa

A raíz de la aparición del virus Covid-19, muchas personas han decidido cambiar el modo de alimentarse para evitar enfermarse. El problema es que siendo abundante la información acerca de cómo nutrirnos mejor, no tenemos certeza sobre cómo reconocer los buenos alimentos.

Es más, si pensamos en lo que comemos a diario, nos daremos cuenta que existe todo un misterio respecto al origen y las cualidades de nuestro alimento. Hay diversa información a la que podemos acceder en internet sobre cómo nutrirnos bien, aunque la mayor parte de ella está centrada en la perspectiva estética que cuenta calorías, en lugar de pensar en nutrientes. 

Si nos encontramos en la búsqueda de una alimentación saludable, deberíamos apuntar a alimentos que regeneran nuestro cuerpo, fortalezcan nuestro sistema inmunológico y nos ayuden a permanecer sanos. 

Preguntas como: ¿de dónde salió el huevo que me comí en el desayuno? o ¿quién cosechó el café que me estoy tomando? Pueden darnos pistas valiosas sobre la calidad de lo que comemos. 

Básicamente, existen dos tipos de alimentos, los convencionales y los que provienen de la agricultura regenerativa, que puede ser orgánica o agroecológica. Los alimentos convencionales son todos aquellos que fueron creados para responder a una demanda masiva del mercado, por lo que los criterios de producción están centrados en satisfacer a la mayor cantidad de individuos en el menor tiempo posible. Para conseguir esto, se requiere tecnología, hidrocarburos, semillas transgénicas, monocultivos y pesticidas altamente tóxicos que alteran la composición final del alimento y la tierra. 

Hay muchas personas que creen que los sistemas tradicionales para producir alimentos son los de la agricultura industrial actual, ligados a la biotecnología y las semillas de alto rendimiento. Aunque la realidad es que estos sistemas no tienen más de 60 años, siendo hijos de la segunda guerra mundial, donde se implementaron para resolver las “crisis alimentarias” que dejaron los grandes conflictos políticos armados por la apropiación de los territorios y recursos naturales del mundo. 

Entre las falencias del modelo agroindustrial se encuentran: la producción desmedida de alimentos, donde se genera suficiente comida para 10.000 o incluso 12.000 millones de personas, siendo que somos 7.500 millones de individuos en el mundo.  La excesiva pérdida de alimentos, en la que un tercio se descompone durante la cosecha, el transporte y almacenaje, mientras existe un porcentaje de la población que no tiene acceso a ellos. La deforestación masiva y la consecuente merma en la biodiversidad del planeta. Además de los daños sobre la salud humana y medio ambiental que genera la aplicación de pesticidas, entre otros.

Por lo que, frutas y verduras convencionales tendrán menor calidad y valor nutricional, además de estar contaminados por pesticidas, promover el deterioro de los suelos y perjudicar nuestra salud.

Si hablamos de carne, huevos y leche, nos enfrentaremos a una difícil realidad, en la que los animales viven en condiciones precarias y de hacinamiento, son tratados con enormes cantidades de antibióticos y hormonas para acelerar su crecimiento, y son alimentados con granos contaminados con pesticidas. También que, al ser faenados, su carne es procesada con conservantes, colorantes y aditivos para evitar su descomposición. Por lo que los productos de origen animal provenientes de la agroindustria, están lejos de ser saludables.

Cuando pensamos en alimentos que pueden deteriorar nuestro sistema inmunológico, estamos pensando en productos convencionales o agroindustriales. Según la Organización Mundial de la Salud, los residuos de pesticidas en los alimentos, pueden perjudicar la salud humana, provocando cáncer y/o enfermedades relacionadas con el sistema reproductivo, inmunitario o nervioso.

En cambio, la agricultura tradicional no conoce semillas modificadas genéticamente, monocultivos, pesticidas o hidrocarburos. Siendo una ciencia milenaria con al menos 10.000 años de antigüedad, en donde el agricultor, junto a su comunidad, establecen un sistema de colaboración con la tierra, en un marco de respeto y dignidad tanto para el productor como para la tierra.

La agricultura orgánica o agroecológica es una práctica diseñada para crear alimentos con altas cualidades nutritivas y regenerativas, con sabores únicos y aromas intensos que nos inspiran y conectan con la naturaleza. Esta va mucho más allá de una cuestión de suelo, sol y agua, se trata de cultivar alimentos que nutran tanto a los humanos como a la tierra, por lo que no se utiliza ningún tipo de químico durante el proceso.

La agricultura orgánica es una práctica ancestral desarrollada por campesinos e indígenas en todo el mundo, que rescata los conocimientos tradicionales de los pueblos y promueve la biodiversidad, la cual ha resguardado las semillas nativas y secretos de la naturaleza desde los albores de la humanidad. Según Vía Campesina, los campesinos crían 40 especies y casi 8.000 variedades de ganado, cultivan 5.000 especies de cultivos domesticados y han aportado más de 1,9 millones de variedades vegetales a las existencias genéticas del planeta. 

La agricultura tradicional es una metodología de trabajo en armonía con el medio ambiente, en la que se generan alimentos de forma ecológica y en estrecha colaboración con la tierra. Cada acción que despliega para producir alimento, conlleva un enriquecimiento de la fertilidad del suelo y un fortalecimiento en los lazos de la comunidad que lo produce, además de ayudar a reducir las emisiones de carbono en el mundo, por lo que es una herramienta eficaz para hacerle frente al calentamiento global y la erosión de los suelos. 

Si hablamos de productos de origen animal, en las granjas orgánicas y agroecológicas los animales viven en libertad, son alimentados con los mejores granos y pastos. No son sometidos a ningún tipo de tratamiento antibiótico u hormonal para acelerar su cría. Y son considerados como parte fundamental de un delicado equilibrio de trabajo, en el que su excremento juega un rol crucial para beneficiar a la tierra.

Todos los alimentos que emanan de la agricultura regenerativa, están libres de químicos, por lo que sus cualidades nutricionales son superiores, ya que tienen grandes cantidades de vitaminas, proteínas y minerales, siendo aliados para fortalecer el sistema inmunológico y alimentar las células de nuestro cuerpo. Según un metaestudio del British Journal of Nutrition, los alimentos orgánicos tienen un 69% más de antioxidantes que los alimentos convencionales, ayudando a eliminar los radicales libres y retrasando el envejecimiento del cuerpo.

Cuando pensamos en alimentos saludables y regenerativos, estamos pensando en alimentos provenientes de la agricultura regenerativa, biodinámica, agroecológica o sintrópica. Te invitamos a conocer la oferta de alimentos orgánicos y agroecológicos de Aldea Nativa aquí.

 

Enlaces externos:

OMS: https://www.who.int/features/qa/87/es/

Vía campesina: https://www.grain.org/es/entries/6080-una-breve-historia-de-los-origenes-de-la-agricultura-la-domesticacion-y-la-diversidad-de-los-cultivos

British Journal of Nutrition: https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-nutrition/article/higher-antioxidant-and-lower-cadmium-concentrations-and-lower-incidence-of-pesticide-residues-in-organically-grown-crops-a-systematic-literature-review-and-metaanalyses/33F09637EAE6C4ED119E0C4BFFE2D5B1

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